¿Amar es una elección?

Algo sobre el amor:…

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Se ha escuchado decir que “amar es una decisión” en lo personal me parece triste esta definición, pero ¿será verdad que amar es una decisión?

Partamos del principio. En la cultura griega existen tres palabras para hablar del amor: Eros, Filia, y Agapé. Eros es el amor apasionado y pasional con el que el amante desea al otro para si. Filia es la inclinación que los dioses, según los griegos, sienten hacia hombres, o la que el amigo siente hacia otro amigo. Agapé, es una palabra más nueva que aparecerá mucho después en la literatura bíblica y se designará a un amor completamente distinto.

Para el amor del que nos habló Jesús no hay más realidad que el tú: el tú de Dios o el tú del hombre. El amor no es una referencia a un valor apetecible, sino que es siempre una relación personal. El amor en sentido cristiano es distinto del Eros porque no solicita, sino que regala… Dios al volverse hacia lo que carece de valor, lo hace valioso… se vuelve al pobre para hacerlo rico. Si el Eros tiene que decir: te amo porque eres así: valioso, el amor que viene de Dios, la agapé puede afirmar: te amo sencillamente porque eres tú. Distinguiéndose de la simpatía y del amor que procede del sentimiento y del afecto. El amor que proviene de la simpatía es un amor de preferencia y elección; el fundamento y norma de la elección es la propia ventaja. El amor al prójimo tal como lo plantea Jesús, no es un amor de elección: el prójimo no es este o aquel con quien me une la simpatía, sino todo aquel que me sale al encuentro y necesita ayuda. El amor que deriva del sentimiento y el afecto conoce, junto a la negación del amor al odio y la indiferencia. Tal posibilidad no existe para el amor a que nos manda Jesús hacia el prójimo. Cuando uno se encuentra con otro, no puede retirarse indiferente. Solo hay amor o rechazo. Porque este amor no es un afecto que elige su objeto; Jesús nos da un mandamiento que dice: debes amar. De entenderse como un sentimiento sería absurdo mandar que alguien amase. Si se manda a amar es porque se entiende el amor como una actitud de voluntad. El amor del que habla Jesús es un amor que no es una opción libre. Optar por este tipo de amor, es optar por Cristo, es un amor sin fronteras. Por un amor en el que Dios y el hombre se unen inseparablemente.

“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto”. Juan 4:20